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viernes, 24 de diciembre de 2010

Desde Argentina con... calidad

Calidad, mucha calidad nos traen las bandas argentinas que comentamos a continuación.

Empezamos con Anika Sade, una actual y bastante desconocida -ni siquiera sale en Discogs- banda compuesta por dos argentinos asentados en Barcelona, Federico Weiss y Federico Zarza, y el batería Klass Broekema. Una banda con enormes influencias ochenteras, y que ganó un premio independiente en 2007 (Premio Mondo Sonoro). En su único disco, Last Night Was Automatic (2009), presentan siete auténticas bombas new wave, con un estética oscura muy similar a Joy Division y The Cure -hay temas en que la voz del vocalista me recuerda mucho a la de Robert Smith-. Asistí hace un año a un concierto suyo en Madrid y, la verdad, no defraudaron. ¡Enormes!


Continuamos con Romina Cohn, y nos disponemos a volar con ella, pues nos presenta un spacedisco setentero muy interesante, The Night, incluido en el EP Non Stop (2002). Según escuché este tema la primera vez me dije: "suena a Amanda Lear total". Desconozco si este tema es original de Amanda Lear, reina del spacedisco allá a finales de los 70, no lo he podido corroborar; pero no me extrañó descubrir que sacó recientemente un sencillo, Follow Me, y éste sí es una versión de la susodicha artista disco.


Acabamos con una bomba de relojería que agradablemente explota en mis oídos cada vez que la escucho. Un descubrimiento equiparable al día que mi amigo y compañero de blog me presentó dos temazos que desconocía: Wet Like The Rain de The Bronx y Passion de Amen UK. Y es que este tema, Southamerican Streets (2005) de la banda argentina Samsära, me recuerda enormemente a los anteriores. Con un inglés algo mejorable, la morena y delgada vocalista argentina -alias Daniela VVK- nos canta en este tema futurepop con una contundencia brutal, acompañada de un ritmo enfermizo y altamente pegadizo. ¡Cuidado que este tema engancha!


R.O.C.

viernes, 13 de agosto de 2010

Un poquito de chulería, por favor

Si Fernando Tejero ya pedía un poquito de por favor en aquella famosa frase que empleaba como portero de la comunidad más gamberra de la televisión, en esta ocasión pedimos un poquito de chulería en algunas canciones. ¿La razón? Pues es que a veces apetece escuchar a un tipo sobrado de bajos fondos, al cual nos lo imaginamos interpretando el tema en un bareto cutre, lúgubre y oscuro, con gafas de sol -en parte para tapar sus ojeras de largas noches de juerga y en parte para darse cierto toque chulesco-, cigarrillo en la mano y micrófono en la otra, vestido de blanco, con gorro, delgado y de careto no excesivamente agraciado. Vamos, el típico loser.

Esta clase de cantantes y perdedores nocturnos abunda en el rock español, donde la chulería viene a veces motivada por un gran desamor, como en el caso de Loquillo y su Cadillac Solitario, donde su voz desgarra la noche desde el Tibidabo a grito de "Nenaaaaaa"; pero también puede venir motivada por la naturaleza del cantante, que se jacta de su superioridad, como es el caso del tema insignia de Burning, Que Hace Una Chica Como Tu En Un Sitio Como Este, que dedica a una mujer fatal.

En el tecnopop de los 80 también existía esta clase de cantantes, especialmente en el italodisco. Por ejemplo, Max Him en su maravillosa Lady Fantasy despide a la tal señorita, quien sólo le da dolores de cabeza, a ritmo de subidones de placer electrónico. Otro Max, Coveri en este caso, canta en One More Time al desamor, con un tono de voz parecido, aunque algo más suave que el anterior.

Pero si hay que destacar al gamberro italodisco primo-hermano de Burning, ése no es otro que Stylóo. Con su Pretty Face (1983) convierte, con esos sórdidos tonos iniciales y especialmente el despreocupado tono de voz y letra -"I don't care, If you think of me... I know my face is looking right"-, la chulería en un arte. El vídeo refleja con exactitud casi milimétrica la imagen inicial que teníamos del canalla, combinando en este caso el blanco con el negro. Un poquito de chulería y un poquito de estilo, por favor...


R.O.C.

domingo, 18 de julio de 2010

The return

Ante la pregunta "¿qué tienen en común artistas tan diferentes como OMD y Sash!?", uno puede quedarse bloqueado, ya que en principio no parecen tener relación alguna. Efectivamente, los primeros, ingleses, desarrollaron su carrera musical en los 80, centrándose en tecnopop, mientras que Sash!, alemán, destacó principalmente en los 90 con grandes éxitos para las pistas de baile.

Pues a mi se me ocurren dos puntos en común. Primero, que ambos son genios en sus respectivos estilos musicales. Mis favoritos. Segundo, que ambos vuelven a la escena musical este otoño, lanzando cada uno un álbum.

Los ingleses tienen preparado el lanzamiento de su nuevo disco -¡su último álbum data de 1996! -, History of Modern, para el 20 de Septiembre. Ya han dado a conocer dos de sus pistas: Sister Marie Says y History of Modern Part 2. Muy buenas las dos. Huelen a 80's, estos chicos siguen fieles a sus sonidos originales. Escuchémoslas y juzguemos.

Por su parte, el maestro alemán ataca las pistas de bailes acompañado de una guapa belga como vocalista, Jessy, conocida por su hit Look At Me Now (2002). El nuevo álbum -desde 2002 no lanzaba ninguno-, Life Is A Beach, saldrá precisamente este otoño. Y, como es habitual en él, ataca con estilo en su primer single, All Is Love. Muy elegante.

Y yo me pregunto: ¿se pondrán de acuerdo ambos genios para sincronizar ambos lanzamientos?

R.O.C.

domingo, 4 de abril de 2010

Sexy girls

Sin duda los 80 supuso un inicio en la libertad de expresión sexual, que se reflejó en los vídeos musicales donde aparecían ya con más facilidad chicas sensuales, picantes y en general poco tapadas. Era sin duda un reclamo para la audiencia masculina, y a veces venía a suplir alguna que otra carencia del tema musical.

Normalmente se trataba de canciones desenfadadas, con cierto toque playero, de género italodisco. Es el caso del tema de Tina, Crazy For You (1988), típica canción del verano con la tal Tina armada con vestidos inverosímiles y alegrando la vista a los presentes.

Bastante mas preparada venía Danuta, que en 1987 con su Touch My Heart quería que alguien le tocara el corazón, aunque posiblemente se refería a otro miembro de su cuerpo, más exterior. Voluptuosa como pocas, esta polaca empezó posando en fotos eróticas y luego como actriz en Alemania e Italia, para acabar realizando este vídeo musical que más parece un vídeo erótico o un reportaje publicitario de Corporación Dermoestética. Alegrémonos la vista -y los oídos, el tema italodisco no desmerece nada- durante unos minutos, especialmente en las escenas de bañera y espuma. Y creedlo, pues... ¡son naturales!

Pero sin duda en los 80 hubo tres iconos sexuales por excelencia. Se trataba de una inglesa, una italiana y una española, y no es un chiste, que decoraban las carpetas de los adolescentes de la época y marcaron a toda una generación.

La inglesa hacía lo posible para ponernos calientes, con una actitud más rockera y empleando la insinuación lírica y gestual, acompañada de algún que otro gemido, pero sin llegar a desvertirse del todo debido seguramente a su naturaleza inglesa. Samantha Fox, quién si no, nos pedía -al igual que Danuta- que la tocáramos en su Touch Me (I Want Your Body), 1986, a lo cual nunca he visto inconveniente.

Ya de espíritu más latino y rebelde, la italiana Sabrina nos dejó impactados en 1987 con su vídeo veraniego de Boys, pero especialmente en el programa de fin de año, donde "sin querer" -para los ingenuos y almas cándidas- nos enseñó uno de sus preciosos senos, de los cuales no paraba de hacer gala en la piscina del correspondiente vídeo musical. Ese año Sabrina consiguió despertar pasiones y revolucionar las hormonas de los púberes españoles.

Ya por último, la española acabó la década de manera explosiva. Marta Sánchez, liderando el grupo Olé Olé, apretada de negro y con botas castigadoras, levantó la moral -y algo más- de nuestras tropas en el Golfo Pérsico en 1990 con Soldados del Amor, consiguiendo que todos los españoles pensaran por unos instantes en otro tipo de guerra, en la que Marta sería nuestra soldado fetiche.

R.O.C.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Sonidos del Universo

Nos referimos obviamente al último álbum de Depeche Mode, grupo de referencia en la música electrónica. Esta banda británica promete deleitarnos mañana en el concierto del Palacio de los Deportes de Madrid, dentro de su gira Tour of the Universe. Afortunados que somos, los aquí fundadores del blog asistiremos con gran expectación ante lo que esperamos sea un glorioso directo.

Recientemente elaboré una recopilación -un único CD- de los mejores temas de Depeche. No faltan los grandes clásicos Just Can't Get Enough, Never Let Me Down Again, Personal Jesus, Strangelove, Enjoy The Silence, etc. De esta selección me gustaría destacar también un tema que me hipnotiza cada vez que lo escucho: Behind The Wheel, dentro de su álbum Music For The Masses (1987), uno de sus mejores discos. Hipnótico, sí, es el mejor adjetivo que se me ocurre, aparte de oscuro y envolvente, lo cual es ya inherente en ellos.

Sin embargo, y debido a la limitada capacidad del disco compacto, sólo pude incluir 19 temas, y me dejé en el tintero otros que bien podían haber entrado, por ejemplo Martyr (2006), Suffer Well (2006) y especialmente Walking In My Shoes (1993). Escuchemos este último, dejémonos envolver por esta enérgica melodía.

Por último, no debemos olvidar que el disco central de la gira es el Sounds of the Universe, un álbum interesante aunque inferior a sus clásicos. Seguro que tocan unas cuantas de sus canciones, como Hole to Feed, In Chains o el mejor del disco, Wrong. ¿Estaremos equivocados al decir que lo vamos a gozar mañana en el concierto? No lo creo...

R.O.C.

sábado, 18 de julio de 2009

One Hit Wonders (II), poderío germánico

Desde Alemania también nos han dejado varios éxitos. El grupo Rheingold nos dejó su éxito, a nivel local, Dreiklangsdimensionen -a saber a qué dimensión se refieren, eso lo dejo para los germanófilos-. Se trata de un tema de 1980 perteneciente a la llamada Neue Deutsche Welle -o la Nueva Ola Alemana, estilo mezcla del punk y el new wave británicos- y que les llevó a la posición 17 en las listas alemanas (el puesto más alto alcanzado hasta la fecha por una canción de este género). Un tema suave, envolvente, agradable de escuchar -aunque utilice el alemán, idioma por lo general duro y tosco-. Dejémonos llevar a esa dimensión, sea cual sea.

Un éxito mayor en las listas alemanas alcanzó el single Das Omen - Teil 1, de los alemanes Mysterious Art, de efímera existencia -1988 a 1991-. Más enérgico y bailable, bastante más tardío (1989) y de más calidad, este magnífico tema vendió en Alemania la nada despreciable cifra de 400.000 copias, alcanzando el número 1 y siendo allí el single de mayor éxito en 1989. Tema que recuerda de alguna manera a los también alemanes Propaganda. Poderio rubio de la vocalista principal, que dió soporte a la otra rubia, la mismísima Madonna, en el Blonde Ambition Tour, allá por 1990.

Al igual que la canción, el vídeo desprende mucha energía, y mucho terror. Predominan los colores negros y rojos satánicos, letras de demonios, fantasmas, monstruos y de profecías (omen). De hecho se permiten intercalar un trozo de lo que parece Carmina Burana. En definitiva, un estupendo collage.

Por último, y de la misma forma que en el anterior artículo, os dejo con otro tema de esta banda, Carma - Omen 2, la segunda parte del anterior, un éxito menor que alcanzó el número 9 en las listas alemanas. Un intesante tema, más oscuro y germánico, pero igualmente enérgico.


R.O.C.

viernes, 17 de julio de 2009

One Hit Wonders (I)

Por one-hit wonders se conoce a aquellos artistas que se les conoce casi exclusivamente por un único éxito o hit musical. Esto es, si decimos el nombre de una banda one-hit wonder y sólo se nos viene a la cabeza una canción, posiblemente se trate de un one-hit wonder -suponiendo, claro está, un cierto nivel de cultura musical-. Esas parejas autor/canción han contraído matrimonio y conforme pasa el tiempo es más difícil separarles, más difícil es que obtengan otro hit. Se irán a la tumba con sólo un single en el bolsillo.

Existen multitud de one-hit wonders, muchos de ellos ampliamente conocidos: la alemana Nena con sus 99 Red Balloons, The Buggles y su nostalgia de la radio en Video Killed The Radio Star, Michael Sembello y su altamente bailable Maniac, las cuatro morenas de 4 Non Blondes y su What's Up, Berlin con Take My Breath Away, etc. Pero en este primer artículo, y los consecutivos, dedicados a los one-hit wonders nos centraremos más bien en grandes desconocidos pero que son autores de pequeñas joyas con grandes dosis de sintetizador.

Device fue una efímera banda americana - de 1986 a 1987- compuesta por dos vocalistas, Paul Engemann y la también teclista y bajo Holly Knight. Hanging on a Heart Attack (1986) fue su único éxito -alcanzó un Top 40 en EE.UU-. Su original -y estupendo- vídeo muestra a sus integrantes con peinados, atuendos y maquillajes plenamente ochenteros interpretando la canción en una especie de almacén regado con una luz azul blanquecina y una inquietante niebla, un ambiente totálmente gótico en el que no faltan incluso llamaradas. La melodía es sublime, sonido poderoso, elegante y con toques de misterio, pues a veces no sabes si estás en el cielo o en el infierno. Sobrecogedor, no te dejará indiferente -a mi me crea adicción-.

El segundo one-hit wonder está precisamente muy relacionado con el grupo anterior. Se trata del grupo Animotion, también estadounidense, que alcanzó el puesto 6 en el U.S. Billboard Hot 100 de 1985 con la obsesiva Obsession.

La relación entre las dos bandas es múltiple. Por un lado las dos formaciones emplean la fórmula efectista de dos vocalistas, masculino y femenino en ambos casos, en sus canciones. Por otro lado, la vocalista de Device, Holly Knight, es co-compositora de Obsession -Holly Knight de hecho fue una prolífica compositora, que escribió temas para Pat Benatar (Love is a Batterfield), Tina Turner (ni más ni menos que su mejor tema, The Best), Heart y Aerosmith entre otros-, y de otro fantástico tema -que no fue éxito- de Animotion, I Engineer. Más aún, el otro vocalista de Device, Paul Engemann, ha sido integrante de la propia formación Animotion desde 1988 a 1990 -fecha en la que se disolvió la formación-, participando en un interesante single, Room to Move.

Animotion se reagrupó en 1996 y actualmente continuan en escena. Aunque Animotion sea considerado un one-hit wonder se trata de una banda que tiene otros temas interesantes, entre ellos los anteriormente comentados -I Engineer y Room to Move- y también otros como I Want You y Let Him Go. Me quedo con el primero, con el que sospechosamente me siento relacionado y que aunque no haya sido un éxito me considero en la obligación de "pincharla", todo sea por la salud de vuestros oídos, ávidos de buena música electrónica, aunque en este caso el vídeo tiene un mediocre sonido, con lo que recomiendo conseguirla por otras vías -legales, claro- y escucharla en toda su "pureza sintética". Porque también en los "no-hits" encontramos buenas canciones.

R.O.C.

martes, 10 de febrero de 2009

Canciones a la luz de la luna

Luna llena desde mi ventana. Dentro de poco será Viernes 13. Siento el poder de esa esfera blanca con intrigantes sombras, allá, colgada a lo lejos. Siento su atracción. Todo se cubre en un halo de misterio. Un hombre lobo nos acecha.

Los misterios de la noche siempre han ido asociados, de una forma u otra, con el astro lunar, aquél que rige las corrientes marinas , aquél que rige nuestras vidas nocturnas. Y este astro tan enigmático ha sido inevitablemente tema central de numerosos temas maravillosos, mágicos, envolventes y, sobre todo, nocturnos. Una luna que a veces mata....

El plenilunio ha sido siempre asociado con la lechuza, animal nocturno por excelencia. ¿Quién no recuerda aquél búho de ojos que todo lo ven en aquellas escenas de Twin Peaks en la frontera de Canadá? Un árbol, una rama, una lechuza y la luna llena al fondo son escenas que todos fácilmente relacionamos. También los artistas que utilizan la luna en sus canciones recurren a las lechuzas en sus vídeos musicales, como podemos ver en los dos siguientes vídeos, uno de ellos tema de sobra conocido, el otro... ¡ah, el otro! Magia para los oídos desde aquél Canadá fronterizo donde parecen abundar estas aves nocturnas: Gowan con su Moonlight Desires nos lleva a un mundo aparte, donde todo es mágico; donde se puede, se debe soñar; donde sólo cabe la mentalidad positiva; donde nuestros deseos a la luz de esa luna llena sabemos que se cumplirán.


Esta mentalidad positiva en torno a la luna también se ha tratado en aquél género tan alegre, tan ochentero, que tanto nos gusta, como es el italodisco. Nos lo cantaba en los 80 Cliff Turner y su Moonlight Affair, con su desenfadada aventura en la noche. Y nos lo incrustaba en nuestro cerebro K. Barre en su Right By The Moon, con sus potentes y a la vez elegantes ritmos pegadizos. Magnífico tema.

La luna llena también da lugar asimismo al romance. ¡Cuántas cartas de amor se habrán escrito a la luz del astro lunar! ¡Cuántas aventuras amorosas se habrán "rodado" con su escasa luz como único foco! Y si hay una canción que lo resuma todo no es otra que aquella que empleo de tono para mi móvil -¡qué voy a hacer si soy un romántico empedernido!-, aquella que nos cantaba Al Jarre cuando empezada nuestra añorada serie Luz de Luna (Moonlighting, como el título de la canción), con aquella espléndida Cybill Shepherd, reina de nuestros corazones en los 80, y aquél pícaro de Bruce Willis que nos recordaba a todos nuestro lado más granuja.

Pero para acabar este artículo tengo imperiosamente que escoger una canción: la canción lunar, épica, romántica, poderosa y melancólica que aquellos chicos, aquellos Waterboys liderados por Mike Scott, nos regalaron en la década de los 80 -no os olvidéis, todas las canciones de este artículo son de esta magistral década-. Su himno, The Whole Of The Moon, con el que a golpe de trompeta y violín damos por terminado esta loa a la luna.


R.O.C.

viernes, 5 de diciembre de 2008

El hipnotismo de las musas

Aunque este blog se centre en la música electrónica de los 80 y 90, me veo en la obligación de hablar de temas actuales que me tienen hipnotizados de la musa por excelencia de los 80, Madonna, y su actual discípula (padawan, para los frikis de Star Wars), Britney Spears.

Ambas empezaron bien sus respectivas carreras, si bien Madonna con mayor calidad y Britney más con un pop bailable, fácil pero suficiente y efectivo para los yankis. Madonna empezó más rebelde - nada más verla en la película Buscando a Susan Desesperadamente, donde viste de forma parecida en los canales de Venecia en el video de Like a Virgin - y Britney más pija, como chica buena de papá, pero igual o más de exitosa con su enorme hit ...Baby One More Time.

El tiempo ha demostrado que Madonna es una enorme y equilibrada artista que ha sabido adaptarse a los tiempos e innovar, mientras que el lado oscuro y desequilibrado de Britney ha salido a flote en los últimos años. Madonna cambia de estilo continuamente, pero siempre se mantiene moderna, en su línea dance y con su gran tipo a sus 50 años, como lo demuestra Give It 2 Me, el tema con el que últimamente termina sus conciertos. Este tema tiene toques altamente hipnóticos...

Pero sin embargo Britney ha vuelto a resucitar una vez más, cual Ave Fénix, y ha hecho un trabajo que me tiene totalmente hipnotizado. Es mi obligación, a pesar de la gran adicción que os puede - os va a- crear, de enchufaros a esta canción directamente a vuestro cerebro, creándoos cantidades ingentes de hormonas que os subyugarán una y otra vez con este Womanizer, hasta que alguien con sordera os apague el ordenador. No podemos evitarlo, es el hipnotismo de las musas....


R.O.C.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Mágicas maniobras en la oscuridad

Nos referimos, cómo no, a uno de los grandes grupos del synth-pop de los 80: OMD, Orchestral Manoeuvres in the Dark, el grupo británico fundado por Andy Mccluskey y Paul Humphreys, grandes admiradores de la música de Kraftwerk. Empezaron fuertes en calidad - no tanto en éxito- con su single Electricity de 1979, un canto a las energías renovables y una "pequeña" joya electrónica, con un mágico comienzo de sintetizadores "marca de la casa" y esa voz tan peculiar que parece hablarnos desde el cielo, empujada suavemente por el viento, una fuente de sonido fresca, límpida.

Su primer éxito les llegó de la mano de Messages, con un toque más misterioso y oscuro - otra mágica maniobra orquestal en la oscuridad- que habla de la importancia de la comunicación y el poder venenoso de los mensajes tras una ruptura amorosa. Esa característica melodía sintética de fondo y esa voz llorosa les acompañará en el resto de su breve carrera, hasta que se separaron en 1989 - aunque en 2006 se han vuelto a juntar para dar algunas giras-.

En 1980 lanzan el álbum Organisation, en honor a su grupo idolatrado, Kraftwerk - Organisation fue el nombre de la banda anterior de los fundadores de Kraftwerk-. Aparte de Electricity este álbum contenía una de las canciones más características del tecno-pop de los 80, con uno de los empieces más universalmente conocido, un grito a la paz y una condena al avión que lanzó a Little Boy, la primera bomba atómica sobre Hiroshima en 1945: Enola Gay. Aunque el tema que trata sea bastante lúgubre, con más de 100.000 muertos de por medio, esta canción supone en realidad un canto a la vida, una canción que siempre que la escucho me lleva a un estadio de buen humor y euforia, quizás por transmitir la idea de un futuro mejor. Siempre que me acuerdo de ella me veo bailando, dando saltos. Quizás esto mismo le ha transmitido al que yo considero Maestro del dance, Sash!, pues en 1998 sacó un remix que estoy en la obligación de poner: la mezcla del para mí mejor grupo de tecno-pop de los 80 con el mejor artista dance me lo ordenan imperiosamente. Quién sabe si la versión del maestro puede mejorar incluso a la original!!



El siguiente álbum, Architecture & Morality, fue considerado por la crítica el mejor álbum del grupo. Incluía Souvenir, su mayor éxito en listas británicas. Pero sin duda la obra de más calidad del grupo, una auténtica obra sinfónica que siempre escucho en el coche subiendo algún puerto con paisajes sobrecogedores para estar a la altura de la canción, es Maid of Orleans, que trata de la heroína Juana de Arco. Una obra maestra que en cada compilación que hago siempre coloco para finalizar el disco - será, quizás, porque no hay forma mejor de acabar un disco-. Con todos ustedes, los reyes del tecno-pop de los 80, las mágicas Maniobras Orquestales en la Oscuridad....



R.O.C.

viernes, 31 de octubre de 2008

Noche de Halloween

Será una de las pocas costumbres importadas de América que, lo reconozco, me gustan. Será por los disfraces de brujas, duendes y demás, aunque yo no me disfrace? Será porque se celebra de noche? Será por el misterio que envuelve esta celebración, que yo siempre relaciono con niebla, esqueletos, cementerios? Será porque se trata de una fiesta de origen céltico? Claro, en nuestra víspera de Todos los Santos se suponía que los espíritus salían de los cementerios para resucitar, con lo que los celtas decoraban sus casas con huesos y calaveras para que los muertos pasaran de largo asustados.

Bueno, es una fiesta misteriosa, muy gótica. Y qué mejor tema para acompañarlo que el mejor tema de los mejores góticos: The Cure. Para quienes leáis este blog, disfrutad este Just Like Heaven en esta noche de Halloween. Ay, se me ponen los pelos de punta, como a Robert Smith!! Esta noche habrá que salir para encontrarse con las brujas...


R.O.C.

El libertinaje de los 80

Sin duda los 80 ha sido una década de libertad expresada también a través de la música. Una libertad en la manera de pensar, expresarse y componer, una nueva ola manifestada con el new wave de finales de los 70 que dio lugar la aparición de nuevos géneros en los 80 - como el New Romantic de Spandau Ballet y Duran Duran - eminentemente electrónicos y con una nueva estética tanto en la manera de vestir como en los peinados. Qué mejor prueba que los peinados imposibles del vocalista de A Flock Of Seagulls, Mike Score, en su vídeo Wishing (If I Had A Fotograph Of You); no en vano nuestro amigo Mike fue anteriormente peluquero, claro!

Pero la mayor faceta de libertad en los 80 se consigue en la libertad de expresión sexual: el libertinaje de los 80. En multitud de temas musicales, letras y vídeos, vestuario y maquillaje, estética en general de grupos, se deja abierto una homosexualidad latente. Libertad para salir del armario, libertad para cambiar de acera que es aceptada en general por el público. Que sean o no en realidad maricones o lesbianas es lo de menos; importa más el plasmar la libertad de expresión y con ello "subirse al tren" de la nueva generación, la nueva ola de jóvenes ansiosos de eliminar la represión sexual. Grupos como Modern Talking, Erasure o el Culture Club de Boy George eran muy bien considerados en la comunidad gay, ya que sus temas tenían un toque afeminado tal como puede apreciarse en los movimientos del cantante de Erasure en el vídeo de Sometimes (no en vano Andy Bell era un gay declarado).

Pero sin duda el mariposón más famoso de los 80, aquel que escuchando cualquiera de sus temas en su etapa de Bronski Beat o en la de The Communards o en su última etapa en solitario no nos deja dudas de que ese chico nació ya directamente en la acera de enfrente, es el escocés más fácilmente identificable: Jimmy Somerville, que no, no sufre síndrome de Down (aunque lo parezca). Esos grititos agudos no dejan lugar a duda, sobre todo en su mejor tema, Smalltown Boy, considerado como un himno gay. El vídeo lo explica todo.


R.O.C.

sábado, 4 de octubre de 2008

La Madonna germana


Así fue considerada en su país de origen, Alemania, a finales de los 80 en su momento más dulce, cuando se la conocía como la "European Queen of Pop". Sandra Ann Lauer empezó su carrera musical a finales de los 70 en el grupo Arabesque, un trío de féminas en la que ella era la vocalista principal.

Con Arabesque, Sandra grabó un número considerable de singles, primeramente con ese toque disco de finales de los 70, pasando por baladas y evolucionando finalmente a un toque más italodisco, según la moda del momento, y alcanzó un notable éxito en Japón. A destacar en este blog sus últimos singles, más electrónicos, Time To Say Goodbye (1985) y Ecstasy (1986).

Pero su fama llegaría como solista, en la época en la que se casó con Michael Cretu, conocido compositor de temas electrónicos como Samurai y creador del proyecto Enigma, adoptando el apellido de su marido. Sandra Cretu trinfó en Europa con su primer album, su mejor creación, con dos grandes éxitos que alcanzaron los números uno en varios países, María Magdalena e In The Heat of the Night, temas de una gran calidad donde se apreciaba la influencia de su marido.

Sandra tendría otros éxitos con Enigma, grupo de estilo ambient al que aportaba su elegante voz femenina, destacando Sadeness; pero si existe un tema de Sandra que nos enamora de verdad ése no es otro que la versión desbordante de alegría y optimismo que realizó en 1987 de Everlasting Love, superando en calidad y estilo a la versión que realizaron los mismísimos U2. Magia para los oídos, amor para siempre.


R.O.C

viernes, 3 de octubre de 2008

Oda a la radio

La radio, nuestra fiel amiga, ha sido ensalzada en numerosas canciones. A destacar aquel mítico tema Video Killed The Radio Star de The Buggles que curiosamente, quién lo diría, no es de la década de los 80, sino de 1979.


De todas formas se trata de un tema ochentero por excelencia, electrónico y con toques futuristas, que desprende una frescura y alegría desbordantes, a pesar del tema de la canción. El vídeo se hizo famoso a raíz de ser el primero emitido por la MTV, confirmando así la letra de la canción: el vídeo destruye a la radio.

Otro cántico a la radio se produce poco más tarde, en 1982, de la mano de Queen, con la magnífica Radio Ga Ga, uno de sus temas más electrónicos y reconociblemente ochenteros.


En el magnífico vídeo los miembros de la banda británica se meten en el mundo futurista ideado por Fritz Lang en 1927, en aquella joya llamada Metrópolis, una obra maestra de la ciencia-ficción.

La letra de este temazo, que no tiene desperdicio, queda resumida en aquel "You made us feel like we could fly". Y es que la radio, como la ciencia-ficción, nos hace volar... Nos hace soñar.

R.O.C

miércoles, 27 de agosto de 2008

Por las Highlands escocesas

Cualquier turista que se precie que quiera conocer Escocia debe seguir una serie de imperativos. En primer lugar, organizar él mismo el viaje, vuelos y hoteles incluidos. En segundo lugar, alquilar un coche conforme llega al aeropuerto de Edimburgo. Tercero, dirigirse inmediatamente al Norte, a las Highlands. Y por último, y de lo más crítico, elaborarse una banda sonora para escuchar en el coche que esté a la altura de estas tierras altas.

Yo así lo he hecho y la verdad que no he tenido mucho problema en encontrar grupos y artistas escoceses. No faltan los himnos escoceses -Flower Of Scotland y Scotland The Brave que representan a Escocia en diferentes juegos- y música de gaita, conocida allí como pibroch. También están presentes grupos de rock alternativo, como los originales The Jesus & Mary Chain, creadores del noisy pop allá por 1985, género musical caracterizado por introducir ruido de fondo en un contexto pop.

No pueden tampoco faltar bandas de Britpop, como los ampliamente reconocidos y varias veces galardonados Travis. También están presentes temas de bandas sonoras de películas representativas de Escocia, como el Born Slippy de Trainspotting, el rock sinfónico de Queen en Highlander -Los Inmortales-, o las baladas de Braveheart y Rob Roy. Las guitarras de Mark Knopfler y su banda Dire Straits también animarán la carretera.

Por supuesto, y teniendo en cuenta el blog en el que estamos, lo que más abunda es el synth-pop -de música dance los escoceses, poco, a excepción quizás de Franz Ferdinand-. Grupos como Deacon Blue y su maravilloso Real Gone Kid, Endgames y Aztec Camera pondrán el toque ochentero electrónico necesario para este viaje.

Estamos ya llegando a las cumbres más altas, y allí deben sonar las grandes bandas escocesas: los delicados y elegantes temas de Texas, la voz sobrenatural de Midge Ure -escocés líder de la banda británica Ultravox y componente del pionero grupo de technopop Visage-, la magia de Annie Lennox y su formación inglesa Eurythmics y, en lo alto de la cima, posiblemente la banda escocesa más famosa, los exquisitos Simple Minds.

Sí, mañana marcho para Escocia. Pero no os olvidéis de mí, porque volveré.


R.O.C.

martes, 26 de agosto de 2008

Techno-pop noruego

Si hay un grupo que destacó en el panorama musical noruego del synth-pop de los 80 no es otro que A-ha, el trío originario de Oslo que ha vendido más de 40 millones de copias de sus singles a lo largo de sus 25 años de carrera recién cumplidos, con la excepción de un corta separación de 1994 a 1998.

La formación inició sus andaduras allá por 1983, dando rápidamente un salto a Inglaterra en un billete de avión sólo de ida que les llevó al éxito con su álbum debut Hunting High And Low, 1985. Este álbum recoge sus temas más conocidos y de mayor calidad. Prueba de ello son estos dos vídeos plagados de viñetas de cómic: la electrizante Train Of Thought con su potente sintetizador -donde el vocalista parece salido de la película de Marlon Brando Un Tranvía Llamado Deseo-, y la poderosa, mágica, arrebatadora y celestial, casi divina, The Sun Always Shines On TV, espléndido vídeo rodado en una catedral abandonada de Londres y que les valió dos premios MTV y más de 5 millones de copias vendidas del single.

El grupo seguiría componiendo temas de indudable calidad, como la intimista Stay On These Roads y la cinematráfica The Living Daylights, utilizada en la película homónima de James Bond protagonizada por Timothy Dalton en 1987.

Pero sin duda el tema más conocido del grupo, el que les lanzó a la fama, aquél que vendió él solito la escalofriante cifra de 9 millones de copias, uno de los temas ochenteros por excelencia, es su primer single. ¿Quién no ha cantando cientos de veces a pleno pulmón, melancólica víctima de un frenesí exacerbado, aquello de "Take oooon meeee / Take meeee oooon"?

R.O.C.

sábado, 23 de agosto de 2008

Wolfsheim: gorriones a un lado, ruiseñores al otro

Alemania ha producido muchos y buenos grupos de synth pop, y no pocos tienen un interesante trasfondo intelectual. Uno de ellos es Wolfsheim, cuyo nombre procede de un personaje de la novela de Scott Fitgerald The great Gatsby.

El dúo formado por Peter Heppner y Markus Reinhardt se dio a conocer en 1991 con el sencillo The Sparrows And The Nightingales, un tema poderoso, envolvente, al que no falta esa mezcla tan germánica de oscuridad y ritmo imperioso, casi castrense.

El estribillo es solemne como una cosmogonía, y la música que lo acompaña tampoco es que permita frivolizar al respecto. 'And God is on your side / dividing sparrows from the nigthingales / watching all the time / dividing water from the burning fire... inside'.



No me resisto a dejar también constancia de otro hermoso tema de Wolfsheim, éste en alemán, de 1999: Künstliche Welten. Para quienes pueden disfrutarlo en su idioma original, aquí dejo la letra de la primera estrofa: 'Ich komm' zu dir / halt' deine Hand / wir gehen gemeinsam durch dies' wunderbare Land / das ich für dich erfand / mit mathematischem Verstand'. Otra vez creando mundos, bellos mundos sonoros.


F.J.E.

jueves, 21 de agosto de 2008

Soñemos

Soñemos con una melodía sugerente, de cadenciosos ritmos electrónicos. Soñemos con una canción que, sin darnos cuenta, nos induce un balanceo delicado durante los cinco minutos que dura. Soñemos que su videoclip no es más que una desnudez luminosa y pura. Soñemos que flotando en un vacío celestial hay cuerpos despojados de todo atuendo, vestidos sólo con la tersura de sus voces. Soñemos que entre tanta placidez se desata el frenesí de un solitario saxofón. Soñemos que una dulce armonía nos envuelve. Sweet Harmony. The Beloved. 1993. Soñemos.

F.J.E.

lunes, 18 de agosto de 2008

'Self Control', oro olímpico

En pleno apogeo de las Olimpiadas no podía faltar nuestro pódium particular en la categoría musical "Techno-Pop de los 80", uno de los dos grandes bloques de este blog recién inaugurado, conformado por tres auténticos titanes en general injustamente desconocidos:

Oro: Self Control de Raf

Plata: Send Me An Angel '89 de Real Life

Bronce: Forever Young de Alphaville

El oro se lo lleva Self Control, obra del italiano Raf, joya musical del 84 ampliamente versionada, primero por la famosa cantante americana Laura Branigan en ese mismo año y recientemente por el grupo danés Infernal y la española Soraya Arnelas, ambas grandes versiones dance de la original. Escuchar esta canción es transportarse de inmediato a los misterios de la noche, donde todo es posible. Tema nocturno por excelencia, un himno para todos aquellos que consideran cada noche como una aventura, una forma de vida, resumida en su exquisita letra que nos habla de que "in the day nothing matters, it's the night time that flatters".

Con medalla de plata, Send Me An Angel '89 de los australianos Real Life, una versión más electrónica de la original del 83 que nos envuelve y acaricia con unos tonos melódicos y angelicales, pureza de sonidos que nos traslada a un mundo irreal, toda una plegaria al cielo.

Completa el podio el himno por antonomasia a la juventud, la esta sí famosa Forever Young de los alemanes Alphaville, auténticos virtuosos del sintetizador. Una oda a una forma de vida, una forma de pensar, una forma de ser: ¡siempre jóvenes!

R.O.C.